El próximo sábado 26 de agosto, se estara realizando un Homenaje a Carlitos Balá junto a su familia, amigos e instituciones del barrio, sobre la calle Olleros 3951.
Allí, descubriremos una placa en casa natal y dónde vivió Carlitos con Marta, recién casados,
El homenaje contará con la participación de la familia y amigos del artista. Como así también, personalidades del espectáculo y la cultura nacional.
Para el mismo, se solicitó el corte de dicha calle, en la intersección con las calles Guevara y Fraga.
El evento será el sábado 26 de agosto, a las 15hs y contará la partición de instituciones como la Línea 39, El Imperio de la Pizza y el Cluba Atlético Chacarita Juniors.
Carlos Salim Balaá Boglich (Buenos Aires, 13 de agosto de 1925– Buenos Aires, 22 de septiembre de 2022),1 conocido popularmente como Carlitos Balá, fue un humorista, actor, músico y presentador argentino. Con más de sesenta años de trayectoria artística, en su mayoría dedicada al show infantil, realizó espectáculos en radio, televisión, cine, circo y teatro. Sus comienzos fueron en la radio y luego en televisión en La revista dislocada, junto a Délfor Dicásolo. Formó parte del trío «Balá, Marchesini y Locati».
Nació en el barrio de Chacarita. Vivió los primeros años de su vida en Olleros 3951, en un inmueble histórico conocido como la Casa Amarilla.2 Su padre era de origen sirio y su madre, de origen croata. Su hermana menor Norma lo incentivó a que hiciera teatro; incluso quiso que participara en una obra de la escuela, pero Carlitos era muy tímido. No obstante, hacía bromas en los colectivos de la línea 39 de Chacarita, donde trabajaba para vencer su timidez.
En sus comienzos participó de un concurso que ganó, bajo el nombre de Carlos Valdez. Su padre estaba escuchando la radio cuando salió ganador pero no lo reconoció porque Carlitos había cambiado su apellido por miedo a que lo retaran. Ya enterado de que había ganado y de que su padre no sabía que era él, decidió cambiar y llamarse Carlos Balá, manteniendo la similitud con su verdadero apellido. Luego se decidió a incursionar en la radio, donde interpretó a un personaje muy nervioso que hizo reír desde el primer día.
En los años previos a la televisión por cable, tuvo un programa semanal que triunfó en el entretenimiento infantil junto con El Capitán Piluso de Alberto Olmedo y El circo de Marrone, de José Pepitito Marrone.
Fue hincha del club de fútbol Chacarita. En varias oportunidades se colocó una bandera en las tribunas del estadio de dicho club con la cara de Balá. Fue tentado por varias agrupaciones del club para presentarse como presidente en las elecciones, pero él se negó siempre y de manera rotunda porque creía que el club no lo necesitaba en ese momento. En noviembre de 2018, a pedido del club, el artista Jorge Pagliano pintó un mural con la imagen de Carlitos sobre un paredón del estadio de Chacarita.3
Su marca registrada fue su flequillo, y sus «frases celebérrimas» (muy pegadizas), que él repitió en gags: 3132
En la televisión desarrollaba un sketch con un «amigo invisible», el perrito Angueto, quien supuestamente lo arrastraba a su antojo, mientras él exclamaba: «Angueto, ¡quedate quieto!».35 El perro invisible era simbolizado con un círculo rígido unido a una vara, que representaban collar y correa. Balá llevaba este conjunto apuntando hacia adelante y a unos 25 cm del suelo para simular que daba un paseo con el supuesto perro. Además, aparentaba que lo acariciaba o lo cargaba, como si interactuara con un perro que solamente él veía.
También hizo famosas bromas telefónicas, el trío acrobático Los Malerva, los personajes Miserio, El Indeciso, Petronilo (un paisano ingenuo que tras ser engañado por un estafador callejero y aun creyéndose beneficiado por la fortuna remataba: «Petronilo, la Argentina te queda chica, pedí dos números más»), El mago Mersoni (al que los trucos siempre le salían mal) y Don Generoso, un estereotipado judío del barrio de Once que preguntaba el precio de algún artículo diciendo: «¿cuánto doile?». En El flequillo de Balá, dicho personaje se llamó Jacobo Gómez. Otro de los personajes más reconocidos de ese programa aparecía en el sketch que hacía junto a Juan Carlos Calabró: El Hombre de Buenos Aires, que podía presentarse vestido de bombero, deshollinador u otra profesión, explicando lo que hacía. Además, por medio de un singular uso del lenguaje, contaba una anécdota que no llevaba a nada.36
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