Navidad porteña

¿Vieron que diciembre en Buenos Aires tiene esa doble cara? Por un lado, el vértigo de cerrar el año, y por el otro, esa necesidad casi instintiva de frenar un poco, encontrarnos con los que queremos y recuperar algo de la ilusión que a veces el cemento nos desgasta. No se trata solo de la corrida por los regalos; hay algo en el aire, en las luces que empiezan a aparecer en las esquinas, que nos invita a habitar la ciudad de otra manera. Este año, la propuesta parece ser justamente esa: salir de casa y redescubrir que la Navidad también puede ser un ritual compartido en nuestras plazas y barrios.
El corazón de este encuentro estará en Palermo, específicamente en la Plaza Sicilia (Av. Libertador y Av. Sarmiento), donde del jueves 18 al domingo 21 de diciembre, entre las 18 y las 23 h, se instalará el Paseo Navideño. Es una invitación gratuita que mezcla lo sensorial con lo comunitario: desde un mercado de emprendedores para buscar ese detalle especial hasta un patio gastronómico para disfrutar la noche al aire libre. Pero lo que realmente promete transformar el espacio es el Jardín lumínico que, a partir de las 20:30 h, propone una experiencia inmersiva de luces y arte que parece sacada de un cuento.
Lo que más me interesa de esta agenda es cómo la música se vuelve el hilo conductor de la celebración. No es una música de fondo, es el centro de la escena. El jueves 18, por ejemplo, la Camerata Bariloche traerá clásicos de Mozart y Vivaldi, pero también piezas de Piazzolla, recordándonos nuestra identidad porteña incluso en estas fechas. Y si hablamos de hitos, la Misa Criolla —esa obra inmensa de Ariel Ramírez— tendrá su lugar central: primero con la voz de Abel Pintos el 8 de diciembre en Ciudad Universitaria, y luego el fin de semana del 20 y 21 en el Paseo, interpretada por Facundo Ramírez y Juan Iñaki. Ver el despliegue del Desfile Mágico Alparamis el sábado 20, con sus carrozas y más de 120 artistas, o escuchar la Suite del Cascanueces por la Orquesta Académica del Teatro Colón el domingo 21, nos devuelve esa escala de asombro que solemos asociar a la infancia.
Más allá del espectáculo, hay una reflexión necesaria sobre cómo elegimos celebrar hoy. Me parece valioso que el Paseo Navideño se piense como un evento sostenible. No es un detalle menor que se promueva el uso responsable del agua, la iluminación LED para ahorrar energía o que se instalen bicicleteros para fomentar la movilidad sostenible. Nos dice que podemos festejar sin descuidar el entorno que compartimos. Es una forma de entender que el “espíritu navideño” también es responsabilidad y cuidado por el otro.
Y para los que sienten que Palermo queda lejos, la fiesta realmente llega a la puerta de casa. El lunes 22 de diciembre, entre las 10 y las 12 h, la magia se traslada a las calles de los barrios. En puntos como la Av. Avellaneda (entre Nazca y Campana), habrá música, artistas circenses y buzones para que los chicos dejen sus cartas. También los mercados de San Nicolás y Belgrano se suman con actividades, recordándonos que la identidad de Buenos Aires está en sus mercados y en sus centros comerciales a cielo abierto.
¿Por qué importa todo esto? Porque en una ciudad que a veces se siente fragmentada, estos espacios de acceso gratuito y calidad artística nos igualan en el disfrute. Nos proponen dejar de ser consumidores pasivos para volvernos parte de una experiencia colectiva.
La invitación está hecha: no dejen que diciembre se les pase entre trámites y apuros. Dense el permiso de caminar bajo las luces de la Plaza Sicilia, de escuchar una orquesta en vivo o de llevar a los más chicos a dejar una carta en el buzón del barrio. Al final del día, lo que queda no es el regalo, sino ese momento en que nos sentimos parte de algo más grande, bajo el cielo de nuestra propia ciudad.
Si querés participar, recordá que el Paseo Navideño en Plaza Sicilia es del 18 al 21 de diciembre y todas las actividades son con entrada libre y gratuita.
