¿Se puede festejar un índice de precios que baja mientras la boleta de luz y el precio del asado suben por el ascensor? Cuando el Instituto de Estadística y Censos de la Ciudad publicó ayer el 2,6% de inflación para febrero, más de un funcionario respiró aliviado mirando la curva descendente. Pero en la economía real, la que se mide en el mostrador de la carnicería de barrio o en el vencimiento de las expensas, ese número parece un espejismo técnico. ¿Es este 2,6% una señal de estabilización genuina o apenas el resultado de una carambola estadística donde los pasajes de avión “limpiaron” el desastre de los servicios públicos?.
En términos fácticos, la Ciudad de Buenos Aires registró una variación mensual del 2,6%, lo que lleva la inflación interanual al 32,4% y la acumulada del primer bimestre al 5,7%. Sin embargo, si desarmamos el reloj para ver cómo funciona el mecanismo, la historia es otra. Los Servicios (3,0%) corrieron muy por encima de los Bienes (1,9%), y los precios Regulados (4,5%) duplicaron la variación del Nivel General.
| División con mayor impacto | Variación Mensual (%) | Incidencia (p.p.) |
|---|---|---|
| Vivienda, agua, electricidad, gas | 5,9% | 1,15 |
| Alimentos y bebidas | 2,9% | 0,50 |
| Salud (Prepagas) | 3,0% | 0,27 |
| Seguros y servicios financieros | 5,0% | 0,06 |
| Nivel General | 2,6% | 2,60 |
Fuente: Elaboración propia basada en datos del IPCBA Febrero 2026.
Hay algo que el comunicado oficial menciona pero no analiza en profundidad: el rol de los elementos Estacionales, que se desplomaron un 6,5%. ¿Qué significa esto? Básicamente, que la caída estrepitosa en los precios de los pasajes aéreos (-32,5%) y los paquetes turísticos (-8,8%) después de la temporada alta de enero fue lo que “salvó” el índice general.
Para el Gobierno porteño, este dato es oro puro en términos de comunicación política. Permite instalar la narrativa de una desaceleración (veníamos de un 3,1% en enero) justo cuando se discuten paritarias y se analiza el humor social. Pero el cálculo de intereses es desigual: mientras el vecino que no se fue de vacaciones siente el impacto pleno de la suba en electricidad (16,5%) y gas (15,6%), el índice se beneficia de una baja en consumos que son, por definición, minoritarios en la canasta diaria.
Si hay un dato que debería encender alarmas en la gestión es el de los Alimentos. Aunque la división promedió un 2,9%, el ítem Carnes y derivados saltó un 7,3% en solo treinta días.
Variación de precios seleccionados (Febrero 2026):
Luz (Residencial) [####################] 16,5%
Gas (Residencial) [################### ] 15,6%
Carne Vacuna [######### ] 7,3%
Garantías/Gastos [######## ] 7,5%
ALQUILERES [### ] 2,6%
PASAJES AÉREOS [---------- ] -32,5% (Incidencia negativa)
Fuente: Basado en aperturas del IPCBA.
En la práctica, la proteína básica de la dieta porteña subió casi tres veces más que el índice general. Aquí es donde se ve quiénes son los perdedores invisibles de este reporte: los hogares que destinan la mayor parte de sus ingresos a comida y servicios básicos. El éxito estadístico del 2,6% no llega a la mesa de los que pagan $17.800 el kilo de asado o $21.600 la nalga.
Lo que falta deliberadamente en la narrativa del alivio es el comportamiento del Resto IPCBA (inflación núcleo). Este indicador, que elimina los precios regulados y los estacionales para medir la tendencia de fondo de la economía, se ubicó en el 3,1%.
Esto es crucial: la inflación “de fondo” está medio punto por encima del nivel general. Esto sugiere que las presiones de costos siguen vivas y que, una vez que el efecto de la baja estacional de las vacaciones se diluya en marzo, el índice podría volver a saltar. El gobierno está seleccionando una foto de un momento muy específico (el fin de las vacaciones) para vender una película de estabilidad que todavía no se rodó.
La pregunta que queda flotando es: ¿Qué pasará en marzo cuando impacte el inicio de clases, donde el rubro Educación suele dispararse, y ya no tengamos la “ayuda” de los pasajes aéreos baratos?.
Los indicadores a monitorear en las próximas semanas serán los acuerdos de precios en el sector cárnico y la capacidad de los hogares para absorber nuevos ajustes en las tarifas de servicios públicos que siguen presionando el rubro Vivienda. Por ahora, el 2,6% es una victoria técnica en los escritorios de la Jefatura de Gabinete, pero en la calle, la sensación es que la factura real recién está llegando. Habrá que seguir leyendo entre líneas, porque en la Argentina, cuando un número parece demasiado bueno para ser cierto, es porque probablemente lo sea.
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