Puntos porteños

La historieta invade la Avenida Mayo

La ciudad se prepara para recibir, del 19 al 22 de marzo, la Bienal de Historieta de Buenos Aires en la Casa de la Cultura, un encuentro gratuito que busca consolidar a la Capital como un punto neurálgico para el noveno arte a nivel global. Esta iniciativa, que se desarrollará en el emblemático ex edificio del diario La Prensa, no es un evento fortuito, sino que retoma la mística de aquel hito histórico de 1968 impulsado por Oscar Masotta en el Instituto Di Tella, marcando el regreso de un espacio de prestigio para el dibujo argentino.

Para el vecino que suele recorrer las cúpulas del centro o los pasillos de San Telmo, encontrarse con el talento de José Muñoz —gran maestro y padrino del evento— o figuras locales como Maitena y Horacio Altuna, representa una oportunidad única de diálogo directo. Según el programa oficial disponible en la web del encuentro, el Salón Dorado será el epicentro de debates donde profesionales como Daniel Jiménez de Colombia o Catherine Ferreyrolle de Francia analizarán los secretos del mercado editorial y el crecimiento de la historieta contemporánea.

La propuesta arquitectónica de la sede también juega su parte en la experiencia del visitante. Mientras en la planta baja la Biblioteca Tomás Eloy Martínez exhibirá tesoros originales de próceres como Alberto Breccia y Hugo Pratt, en los subsuelos el ambiente será totalmente distinto. Allí, instalaciones audiovisuales y un sector dedicado a los fanzines mostrarán la potencia creativa de las nuevas generaciones y cómo el cómic se entrelaza hoy con disciplinas como el diseño de moda o la arquitectura. Como bien se indica en el material de prensa del evento, el objetivo es ver la diversidad de estilos a través de intervenciones en vivo donde los artistas obsequiarán sus trabajos a los asistentes.

El alcance internacional de esta edición es contundente. La presencia de Iván Brunetti, cuyas ilustraciones suelen verse en las portadas de The New Yorker, y del artista visual japonés Eldo Yoshimizu, asegura una mirada global sobre el género. Además, la Bienal incorpora un “Programa Profesional” diseñado para fortalecer el ecosistema local, permitiendo que autores y editores argentinos generen vínculos con sellos extranjeros de Japón, Brasil y el Reino Unido.

Este evento, que tuvo sus anticipos en espacios como la Usina del Arte y la Biblioteca Antonio Devoto, plantea un cierre de temporada cultural con mucha fuerza. Con entrada libre y horarios que se extienden hasta las 22:00 de viernes a domingo, el plan se perfila como una cita obligada para la familia y los profesionales del sector. En definitiva, la Bienal no solo celebra dibujos; celebra la capacidad de Buenos Aires para seguir siendo una fábrica de historias que se exportan al mundo, manteniendo la guardia alta en la difusión de su propia cultura y su identidad barrial.


Jessica Gaglianone

Share
Published by
Jessica Gaglianone

Recent Posts

Cultura gratuita en bibliotecas y barrios

La Ciudad de Buenos Aires habilitó este viernes 20 de marzo la inscripción para más…

2 horas ago

Las joyas arqueológicas porteñas

Caminar por San Telmo en marzo tiene esa mística especial; el sol pega de costado…

2 horas ago

NUNCA MÁS

Caminé por la Avenida de Mayo este 24 de marzo y sentí ese calor que…

10 horas ago

El eco de los pasos: 50 años buscando la misma luz

Caminar ayer por la Avenida de Mayo no fue simplemente marchar; fue atravesar un túnel…

11 horas ago

Milei frente al espejo: cuando el relato choca con el bolsillo

¿Qué sucede cuando un gobierno que basa su poder en la polarización ofensiva comienza a…

11 horas ago

Arte textil en el Sivori

Palermo en marzo tiene esa luz dorada que parece que se quiere quedar a vivir…

6 días ago