La Estafeta, paraiso de campo

Un paraíso de almacenes, pulperías y puestos donde disfrutar un viaje en el
tiempo
La Estafeta ya cumple dos años de ofrecer los más ricos platos de campo en un
lugar mágico de la Provincia de Buenos Aires. Muy cerquita de la ciudad de Roque
Pérez.
Leticia Zucotti abre la antigua reja verde de ingreso a La estafeta, su sueño, su
desafío convertido en realidad. Le encanta mostrar todo, recorrer el menú y contar
los detalles de cocción, mostrar el gran parque y aclarar que, si bien abren los
fines de semana, están disponibles para grupos de visitantes, cumpleaños,
aniversarios y demás si le avisan por anticipado.
El Paraje La Paz, a apenas 15 minutos del centro de la ciudad de Roque Pérez,
reúne el mayor patrimonio histórico de almacenes de campo, pulperías,
restaurantes del territorio bonaerense. A este conjunto se suma el Cine Club
Colón, único cine rural de la provincia. Pero el caso de La Estafeta tiene su propia
impronta y extensa historia y Leticia la sabe contar con un ritmo particular. Como si
fuera un cuento.
“La carta de fundación del edificio está en el mostrador para que la gente conozca
la historia del lugar donde está comiendo y disfrutando de su paseo al aire libre.
Este fue el primer correo de la ciudad de Roque Pérez, inaugurado el 21 de
noviembre de 1884 por decreto. Su destino original era funcionar como correo
postal, con servicios postales y telegráficos, y así operó durante 100 años para
toda la comunidad de Roque Pérez.
Por aquella época, también fue la primera parada del ferrocarril, hace ya 141 años.
Esto significó para el pueblo una verdadera revolución en las comunicaciones: era
un gran avance poder enviar una carta o comunicarse con familiares, ya que,
hasta entonces, por cuestiones administrativas, la gente debía trasladarse hasta la
ciudad de Lobos o de Saladillo a caballo o en carreta. El viaje podía demorar uno
o dos días, así que contar con esta estafeta postal aquí fue realmente muy
importante durante el siglo que prestó servicios.
Con el tiempo -no sé exactamente por qué-, pero creo que en parte fue porque se
abrió otro correo más cerca del centro de la ciudad, este lugar fue perdiendo su
centralidad. Porque, en definitiva, la ciudad se desarrolló del otro lado de la ruta
205, más cerca de la zona del ferrocarril.
Con los años, esta estafeta dejó de funcionar y el edificio quedó abandonado. En
2011, el sitio fue declarado Patrimonio Histórico y Cultural de Roque Pérez, junto
con el almacén La Paz, el casco de la estancia San Pedro y otros edificios. En
aquel momento, la propiedad pertenecía a una familia roqueperense que se
encargó de restaurarla conservando su estructura original. Finalmente, se
inauguró en 2014 como restaurante de campo, y desde entonces, por aquí
pasaron varias personas.” , cuenta Leticia.
Desde hace poco menos de dos años, La Estafeta funciona como un restaurante
de campo, con una propuesta enfocada en el turismo y en quienes llegan a
conocer el paraje. Ubicada a tan solo 4 km del Cine Club Colón, recibe
comensales de distintas localidades, especialmente de ciudades vecinas como
Lobos, Saladillo, Riestra y Chivilcoy, además de la gente local que ya la reconoce
como un punto de encuentro tradicional.
“Soy docente -cuenta Leticia. De lunes a viernes trabajo como preceptora en una
Escuela Técnica, pero siempre tuve el deseo de emprender algo propio. Desde
chica me crie atrás de un mostrador: mi papá tenía un almacén al lado del Cine
Club Colón, y yo siempre lo ayudaba. Vivíamos allí, y cuando fui creciendo, junto a
mis hermanas y mi mamá lo acompañábamos a atender el negocio. Los viernes a
la noche, y a veces los sábados, organizaba cenas y nosotros preparábamos las
ensaladas y los postres. Creo que todo eso quedó guardado dentro mío, y ahora,
con 47 años, surgió esta oportunidad que decidí encarar siguiendo esa tradición
familiar” relata.
“Hoy me acompañan muchísimo mi pareja, mi hijo Lázaro -que tiene casi 20 años-
y mi mamá, que con sus 85 años cada tanto viene a visitarnos. Estoy convencida
de que mi papá, desde donde esté, debe sentirse muy orgulloso. Para nosotros es
un verdadero placer abrir las puertas de este lugar tan especial: una casona de
141 años, rústica, bien de campo, que abrimos los sábados, domingos y feriados
al mediodía. A veces también recibimos grupos de turistas, cuyos coordinadores
se contactan con nosotros para organizar el servicio. Ofrecemos picadas
tradicionales de campo, con productos elaborados en Roque Pérez, como
bondiolas, chorizos y quesos. También servimos escabeches, empanadas fritas de
carne y un menú principal que puede ser asado con ensaladas y papas fritas, o
pastas caseras (canelones, ravioles, lasaña), todas producidas localmente.
Tampoco faltan las clásicas milanesas y, en fechas especiales como el 25 de
mayo, preparamos locro. Los postres también son caseros, y en algunas
ocasiones nos piden meriendas típicas con tortas fritas o pastelitos. Nuestro
evento favorito es “La Noche de los Almacenes”, que se celebra cada primer
sábado de enero. Es un verdadero viaje al pasado: se abren todas las pulperías y
almacenes, la gente recorre los distintos lugares, disfruta de espectáculos,
degusta menús típicos y revive una época en la que el campo era protagonista.
Estamos ubicados en un paraje a tan solo 800 metros de la Ruta 205, de muy fácil
acceso. Solo en días de lluvia el camino se vuelve barroso, por eso en esas
ocasiones avisamos por Instagram si el local permanecerá cerrado.”, concluye.
La historia de La Estafeta es mucho más que la de un restaurante: es la de una
familia que decidió recuperar un espacio cargado de historia y transformarlo en un
punto de encuentro para vecinos y visitantes. Entre aromas de campo, sabores
tradicionales y relatos que se transmiten de generación en generación, este lugar
invita mirar alrededor y disfrutar de la sencillez de lo auténtico. Un rincón donde
pasado y presente se abrazan para seguir escribiendo nuevas historias.
