Puntos porteños

Fervor por la poesia

¿Alguna vez se detuvieron a mirar una puesta de sol en una calle de barrio y sintieron que esa imagen ya estaba escrita? Hay algo en la luz de Buenos Aires que le pertenece a Jorge Luis Borges, o quizás es que él nos enseñó a mirarla de una forma tan persistente que ya no podemos separarla de sus versos. Esta semana, caminar por la ciudad se siente distinto; la partida de María Kodama, esa guardiana eterna de su obra, nos dejó una sensación de cierre de ciclo, pero también la responsabilidad de recoger la antorcha. Me pregunto qué queda hoy de aquel muchacho que en 1923 recorría los arrabales para inventarnos una identidad. ¿Sigue siendo ese “fervor” algo que nos pertenece o es solo un eco en las bibliotecas?

Este sábado 1° de abril, la respuesta no va a estar en un estante polvoriento, sino en el Cultura Parque de la Estación (J. D. Perón 3326). Entre las 16 y las 22 h, el festival que celebra el centenario de Fervor de Buenos Aires nos invita a habitar una biblioteca que es, sobre todo, un espacio de encuentro. Lo que me parece potente de esta propuesta es que no busca solemnidad: combina el rigor de una mesa de debate con la frescura de un taller de escritura o un show musical. Es la literatura saliendo a la calle, o mejor dicho, volviendo a las orillas de las que nació.

Entre correcciones y orillas

La jornada está pensada como una conversación entre amigos que saben mucho, pero que no imponen verdades. Desde las 16 h, Sebastián Hernaiz y Fabián Casas se van a meter en ese laberinto que son las correcciones infinitas de Borges, ese autor que nunca daba un libro por terminado. Me genera mucha curiosidad la mesa de las 17 h: “Borges, ¿el poeta olvidado?”. Es una pregunta provocadora en una ciudad que parece respirarlo en cada esquina. ¿Lo leemos realmente o solo lo citamos?.

Más tarde, a las 19 h, la gran Beatriz Sarlo y Carlos Bernatek se sentarán a comparar esa oda a la ciudad que nace de Borges con la mirada de Oliverio Girondo. Es fascinante pensar en esos años 20, en Recoleta, Villa Urquiza o el Jardín Botánico, lugares que Borges describió en sus 46 poemas originales y que hoy caminamos nosotros con otras urgencias, pero quizás con el mismo asombro.

Ponerle el cuerpo a la palabra

Pero como la cultura no es solo análisis, el festival propone una experiencia vivencial. Mientras en el aula de la biblioteca Carolina Esses, Marina Mariasch y Flavia Calise dictan talleres de escritura creativa, en el anfiteatro la cosa se pone más performática. Habrá astrología vinculada a Xul Solar, lecturas de poetas contemporáneos como Marico Carmona o Magalí Etchebarne, y una charla sobre amor y filosofía con Vir Cano.

Siento que este festival es una forma de decir que Borges no es un monumento de bronce, sino una materia viva. El cierre con Lucy Patané a pura música es el broche perfecto para entender que la poesía puede tener la misma fuerza que un acorde de guitarra.

¿Por qué esto nos importa?

Al final, celebrar los 100 años de un libro de poesía en un parque público es un acto de resistencia colectiva. Nos dice que la ciudad sigue siendo un territorio de reflexión y que nuestras bibliotecas son refugios necesarios. Como dice la gacetilla, se trata de pasar la antorcha a las nuevas generaciones, pero yo diría que se trata de algo más simple: de sentarnos en el pasto a pensar por qué todavía nos conmueve una callecita de barrio.

La invitación está hecha. No hace falta ser un experto en literatura para acercarse a la calle Perón este sábado. Solo hace falta tener un poco de esa curiosidad que tenía aquel joven Borges al caminar por una Buenos Aires que estaba naciendo. ¿Nos vemos allá para descubrir qué nuevos lazos podemos tejer con sus palabras?.


Para quienes quieran profundizar, el prólogo del libro conmemorativo escrito por referentes como Horacio Rodríguez Larreta y Beatriz Sarlo ya está disponible para descarga digital.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Volver al botón superior