El cielo de Buenos Aires

La ciudad se prepara para abrir sus techos y cúpulas en marzo, devolviendo al vecino la posibilidad de redescubrir el patrimonio porteño desde una perspectiva privilegiada. El ciclo de miradores, organizado por el equipo de Patrimonio del Ministerio de Cultura, regresa con una propuesta que combina el rigor histórico con el asombro de ver la extensión urbana desde puntos poco convencionales. Se trata de una iniciativa que busca, según el material de prensa oficial, que el habitante de Buenos Aires comprenda la magnitud y el crecimiento de su entorno a través del rescate de construcciones que suelen estar cerradas al acceso masivo.
Para el vecino que camina diariamente por el microcentro o Palermo, esta es una oportunidad de detener el ritmo y mirar hacia arriba. Las visitas no son meros paseos turísticos, sino una herramienta de educación patrimonial que ayuda a construir la identidad local. Al observar la arquitectura desde las alturas, se revelan detalles y aspectos que desde la vereda pasan desapercibidos, permitiendo una mayor comprensión del desarrollo histórico de la capital desde lugares representativos de diferentes épocas.
La logística de este año exige atención por parte de los interesados, ya que la demanda suele ser alta y los espacios son reducidos. Con cupos que varían generalmente entre las 15 y 25 personas por grupo, la inscripción previa se vuelve un requisito fundamental para asegurar el ascenso a los edificios. Las primeras convocatorias se habilitarán el próximo viernes 27 de febrero a partir de las 11 h, cubriendo los recorridos iniciales por la Basílica Santa Rosa de Lima, el Automóvil Club Argentino y la Fundación Cassará. Es importante tener en cuenta que, a excepción de la visita al Automóvil Club, todas las actividades quedan supeditadas al buen tiempo y se suspenden por lluvia.
El cronograma de marzo propone un recorrido diverso por la silueta porteña. Desde la emblemática Torre Monumental hasta la histórica Galería Güemes, cada parada cuenta con la guía de especialistas como Daniel Vega o Leonel Contreras, encargados de explicar el valor de estos edificios. Un punto a resaltar es la visita a Plaza Mitre el 18 de marzo; a diferencia de las otras paradas, esta actividad no requiere inscripción ni posee límite de asistentes, funcionando como un punto de encuentro abierto para la comunidad en el monumento a Mitre.
En perspectiva, el regreso de estas guiadas marca el inicio de una temporada cultural que apuesta por la cercanía y el acceso gratuito a la historia viva de la Ciudad. La recuperación de estos espacios en altura permite que el patrimonio deje de ser algo estático para convertirse en una experiencia vivencial para todos los vecinos. Se espera que, a lo largo del año, el ciclo siga sumando construcciones que permitan a los ciudadanos seguir conociendo su casa desde lo más alto, fomentando un sentido de pertenencia sobre los tesoros arquitectónicos que nos rodean.
