A veces la ciudad, mi laboratorio de siempre, se vuelve un traje que me queda chico y necesito salir a buscar frecuencias que no estén contaminadas por el ruido. Entiendo el viaje como una forma de leer el mundo y la escritura como la única herramienta para que lo vivido no se pierda en el olvido. A tan solo 180 kilómetros de Buenos Aires, el partido de Saladillo emerge como una tregua necesaria; un mapa de pueblos y parajes donde la identidad rural y las antiguas pulperías han recuperado su esencia para ofrecernos un verano sin filtros edulcorados.
No busco metáforas de manual, busco la verdad desnuda de los mostradores de madera gastada. En este rincón bonaerense, los antiguos almacenes de ramos generales no son piezas de museo congeladas, sino espacios vivos que invitan a compartir sin apuro. Desde la mística de una cancha de bochas en un pueblo de 300 habitantes hasta la música popular bajo los árboles, Saladillo propone un viaje a la memoria colectiva a través del paladar.
La experiencia comienza en Cazón, el pueblo de los viveros, donde Lo de Tenca rescató un almacén histórico que fue el alma de la localidad durante décadas. Con sus manteles a cuadros y objetos antiguos, este rincón abre los fines de semana para ofrecer asados y empanadas caseras que mantienen el sabor de lo auténtico. También en Cazón, la Pulpería de Cazón —reabierta en 2023 por un grupo de amigos— combina libros gauchescos con productos regionales de todo el país, recuperando el espíritu de comunidad que alguna vez tuvo el centro cultural Mamorka.
Si nos movemos hacia Álvarez de Toledo, la historia se vuelve tangible en El Puntal. Este almacén de 1930 conserva más de 80 libros contables que registran la vida comercial del pueblo desde 1937, funcionando hoy como un restaurante criollo y museo familiar. En el mismo pueblo rural de 300 habitantes, La Peña del Oxidado rompe la solemnidad con una propuesta de gastronomía moderna e intervenciones artísticas que fomentan la creatividad entre fogones y fotografías.
Finalmente, el pulso del interior se siente con fuerza en Polvaredas, donde el Bar Luna Park actúa como el corazón del pueblo, conservando la mística de la época ferroviaria entre cartas y bochas. Para quienes buscan cerrar el día con música, El Payador ofrece noches de verano al aire libre en una casona restaurada donde las empanadas fritas al disco se disfrutan con presentaciones de artistas locales.
| Lugar | Ubicación | Destacado |
|---|---|---|
| Lo de Tenca | Cazón | Picadas y asados en un ambiente cálido y familiar. |
| Pulpería de Cazón | Cazón | Gastronomía criolla y productos regionales del Chaco. |
| El Puntal | Álvarez de Toledo | Libros contables históricos y mostradores originales de 1930. |
| La Peña del Oxidado | Álvarez de Toledo | Espacio cultural con gastronomía moderna y fogón. |
| Bar Luna Park | Polvaredas | “Mini museo” del pueblo con cancha de bochas. |
| El Payador | Acceso Cicaré | Música en vivo y empanadas fritas al disco. |
Saladillo es, en definitiva, una invitación a sentarse y escuchar lo que cada mesa tiene para contar. En un mundo que nos exige transmitir con potencia y definición, estos refugios rurales nos permiten hacer esa pausa necesaria para volver a tomar aire.
Información de interés:
Pocas cosas mas divertidas que hacer planes con gente querida y cerca de casa, la…
Mientras más de 2.500 alumnos disfrutaron de talleres ambientales durante enero, el Ministerio de Educación…
Llegando a febrero la ciudad tona impulso y continua desplegando ideas y planes para hacer,…
El ruido de los motores está por cambiar en el barrio. La Ciudad ha puesto…
En una ciudad que nunca se detiene, recuperar el hábito de caminar y reconocer el…
El Centro Cultural 25 de Mayo, ubicado en el corazón de Villa Urquiza, se consolida…