El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires llevó adelante un acto de reconocimiento a las empresas y fundaciones que componen la Red de Impacto Social, un ámbito fundamental que busca la colaboración efectiva entre el sector privado y el público con el objetivo de potenciar iniciativas de desarrollo socioeconómico. Este espacio de encuentro y vinculación fue la plataforma para destacar los logros del año 2025, cuyos niveles de impacto fueron significativamente superiores a los de años anteriores. El evento no solo buscó celebrar el trabajo en conjunto de los equipos gubernamentales y los representantes empresariales, sino también reconocer la “decisión humana” y el compromiso que subyace a la voluntad de “transformar la vida en bien”.

La celebración de este encuentro, que contó con la presencia de autoridades de distintas áreas del gobierno, incluyendo los Ministerios de Desarrollo Económico, Justicia, Hacienda y Finanza, y el Consejo de Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes, entre otros, simboliza la amplitud de la agenda social en CABA. El objetivo primordial de la Red es que las personas y unidades productivas que se desempeñan en tareas de baja escala, renta y productividad, se integren al mercado formal y logren la autonomía económica. Este enfoque de generación de valor compartido se articula mediante la colaboración directa entre las empresas, que buscan multiplicar su impacto positivo, y la economía social.

La Filosofía de la Gestión Social: Confianza y Capacidad

El Ministro de Desarrollo Humano y Hábitat, Gabriel Mraida, utilizó la ocasión para delinear los principios filosóficos que guían la política social de la Ciudad, argumentando que estos encuentros “reflejan exactamente” lo que el Gobierno cree. La gestión se apoya en dos pilares innegociables:

Primero, la respuesta ante la emergencia. En contextos de alta fragilidad social y económica que el país arrastra por años, es crucial tener una respuesta que sea sensible y eficiente. Esta atención debe ser rápida, profesional y brindada con “mucho corazón” y “mucha humanidad”, identificando la singularidad, trayectoria y necesidad de cada persona. El principio rector de este pilar es que “ninguna persona es descartable”. Esta máxima se aplica sin importar si la persona está viviendo en la calle, atraviesa una adicción, tiene una discapacidad, o le tocó nacer en un barrio específico de la ciudad.

El segundo pilar, que diferencia la estrategia de la Ciudad, es la profunda creencia en las capacidades individuales. El Gobierno de la Ciudad rechaza el asistencialismo, al considerarlo una práctica que no solo genera “un mal resultado”, sino que también “subestima las capacidades de las personas”. Esta mirada estandarizada, que otorga “cualquier cosa a cualquiera”, falla en identificar la singularidad y potencial específico de cada individuo. En cambio, la política se enfoca en proporcionar las herramientas adecuadas para que, con “esfuerzo y la determinación personal”, cualquier persona pueda superarse e integrarse. Esta visión, que debe atravesar “cada programa de gobierno y cada programa del ministerio”, busca generar una nueva “esperanza”.

El Estado como Puente y Catalizador de Oportunidades

Fernanda Reyes, subsecretaria de de desarrollo de potencial humano al inicio del encuentro, definió el rol del Estado en esta dinámica como el de un “puente entre dos mundos que se quieren encontrar”. Es un puente entre el sector empresarial y las personas que buscan una oportunidad. La Red fue creada específicamente para abordar los desafíos y dificultades que existen a la hora de impulsar proyectos concretos de integración económica.

La eficacia de esta articulación ha sido confirmada por los resultados, según el Ministro Mraida, quien señaló que el crecimiento en la cantidad de personas capacitadas, los puestos de trabajo generados de manera efectiva, las compras y el financiamiento ha sido “muy grande”. Este crecimiento es atribuido principalmente al establecimiento de un “vínculo sinérgico, virtuoso, que inicia la confianza” entre el Gobierno y las empresas.

Las empresas, al integrarse a la Red, no solo multiplican su impacto social, sino que también experimentan una transformación interna. Las compañías, al tomar la decisión de comprar unidades productivas o brindar formación, no solo transforman la realidad de las personas que reciben la oportunidad, sino que también transforman a sus propios equipos y generan una “nueva generación de esperanza”. Esta conexión permite a las empresas, como Fundación Nova Negra, Ford o Alpampa Energía, contactar con proveedores de impacto social que de otra manera les sería imposible. Empresas como Pharmacity celebran las oportunidades de empleabilidad y la contratación de proveedores de impacto, como Mordisco, para eventos internos.

La ejecución de gestión del Gobierno incluye iniciativas concretas como las compras inclusivas a proveedores por impacto social de la Ciudad, contribuyendo así a las economías locales y utilizando herramientas como el catálogo Valor B.A.. Las empresas que se suman a la Red y cumplen los requisitos reciben los Sellos de Impacto Social, una distinción institucional que reconoce su impacto positivo en materia social y económico.

El Impacto en el Capital Humano de la Ciudad

El trabajo de la Red tiene una implicación macroeconómica vital para CABA, tal como lo destacó el Ministro Mraida . Lo que hace potente a la Ciudad de Buenos Aires es su capital humano.Mraida enfatizó que la Ciudad no exporta materia prima; su riqueza y lo que aporta al país dependen exclusivamente de “nuestras personas, de nuestras familias, de nuestra comunidad”.

Por lo tanto, las acciones promovidas por la Red de Impacto Social no solo brindan oportunidades a individuos, sino que impulsan el “desarrollo del capital humano de toda nuestra ciudad”. Los testimonios reflejan esta transformación, mencionando cómo las personas logran crecer, formarse mejor, e incluso convertirse en “docentes de nuestra familia” gracias a la confianza y el acompañamiento constante que reciben de los equipos de gestión.

Ejemplos como el emprendimiento gastronómico Segundo Tiempo, llevado adelante por personas que “la vida les dio un segundo tiempo” tras haber vivido en la calle, ilustran perfectamente la necesidad de aplicar los dos pilares de la política social. Primero, una respuesta humana y eficiente para que la persona “salga de la emergencia”, y segundo, la promoción de las capacidades y la provisión de herramientas para que, con determinación, puedan salir adelante.

Las empresas socias recomiendan a otras sumarse a esta iniciativa, destacando el compromiso y el seguimiento profesional del Ministerio de Desarrollo Humano. El objetivo para 2026 es “seguir creciendo” e invitar a más empresas a unirse a esta red de impacto social, multiplicando las oportunidades de trabajo y contribuyendo al desarrollo sostenible de la ciudad. La construcción de esta comunidad, según Reyes, es esencial para avanzar hacia una ciudad “más justa, más igualitaria y una sociedad mejor”.


Julian Sosa

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