Puntos porteños

BA modo noche

Buenos Aires siempre tuvo esa fama de ser la ciudad que no duerme, pero admitamos que, muchas veces, después de la medianoche el paisaje se volvía un poco más solitario o difícil de transitar. Este año, parece que la propuesta es tomarnos esa fama en serio y transformar la madrugada en un espacio tan habitable como el mediodía.

La idea detrás del programa “Modo Noche” es, justamente, que el ritmo no pare. No se trata solo de boliches o bares, sino de una estructura pensada para que quienes disfrutamos de caminar la ciudad sintamos que los servicios básicos no se van a dormir antes que nosotros. Se han elegido ocho puntos clave —desde la bohemia de Plaza Serrano y el Abasto hasta el movimiento de la Avenida Corrientes, Caballito y Villa Devoto— para reforzar lo que los porteños siempre pedimos: más frecuencia de transporte y una presencia que nos haga sentir seguros.

Lo que me parece más interesante es que esta activación nocturna no viene sola. No es solo “poner más luces” (aunque las nuevas luminarias LED en zonas como el Microcentro o el Distrito Joven ayudan un montón), sino que hay una apuesta por lo que realmente nos mueve: la cultura.

Imagínense esto: es miércoles y, en lugar de encerrarse con el aire acondicionado, pueden acercarse a los jardines del Museo Larreta para escuchar jazz, o caminar hasta el parque del barrio para ver cine bajo las estrellas. Incluso los museos más imponentes, como el de Bellas Artes o el Decorativo, están abriendo sus puertas los miércoles por la noche con intervenciones musicales gratuitas. Hay algo en el silencio de un museo de noche que cambia completamente la forma en que miramos una obra; es una experiencia mucho más íntima y menos “de trámite”.

Ahora, como porteños curiosos que somos, también nos toca mirar el bolsillo. Salir a comer hoy tiene su peso: una cena promedio en estos polos gastronómicos ronda los 22.000∗∗,ysiqueremosiralteatroenlacalleCorrientes,lasentradasarrancanenlos∗∗32.000. Por eso, que la agenda gratuita sea tan potente es un alivio y una oportunidad para democratizar el disfrute. No debería ser un lujo caminar la ciudad de noche y encontrarse con algo que nos sorprenda.

¿Qué nos dice esto sobre nuestra identidad? Que somos bichos nocturnos, sí, pero también que necesitamos que el espacio público nos reciba. La seguridad, el refuerzo en la limpieza y que el SAME esté ahí con sus motos médicas son piezas de un rompecabezas que busca que Buenos Aires sea, de verdad, una capital vibrante las 24 horas.

Al final, el “Modo Noche” es una invitación a reapropiarnos de nuestras calles. ¿Por qué el arte tiene que tener horario de oficina? ¿Por qué el transporte tiene que ser un problema si decidimos quedarnos un rato más charlando en una esquina?

La ciudad está ahí, con sus luces nuevas y sus jardines abiertos. Quizás este verano el mejor plan no sea irse lejos, sino descubrir qué pasa en nuestro propio barrio cuando todos los demás piensan que es hora de apagar la luz. ¿Ustedes qué dicen? ¿Nos encontramos el miércoles en el Larreta para ver qué tal suena ese jazz bajo la luna? La invitación está hecha, y la ciudad, por suerte, promete quedarse despierta con nosotros.

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