La volatilidad se ha convertido en la norma, con el dólar bailando al ritmo de los anuncios diplomáticos. La intervención directa de Estados Unidos el pasado jueves 9, con la compra de pesos a través de un banco privado, llevó al dólar a la zona de los $1350, desatando una euforia fugaz en los mercados de bonos y acciones. Sin embargo, la posterior declaración del presidente Donald Trump —que condicionó su “generosidad” al resultado de las próximas elecciones— generó un pánico que vio caer los bonos soberanos hasta un 4% en un solo día.
Para contrarrestar la incertidumbre, la administración de Bessent anunció el miércoles que la línea de apoyo de EE. UU. se duplicaría, alcanzando un total de USD 40.000 millones. El gobierno nacional, que ha “atado todo con alambre”, depende ahora de gestos y tuits para intentar llegar a las elecciones con un tipo de cambio en relativa calma.
El foco del análisis se desplaza ahora del ruido diario a la pregunta crucial: ¿Cuál es el plan después de la elección?
La intervención directa del Tesoro de EE. UU. en el Mercado Libre de Cambios (MLC) no responde a un simple “buen trade“, sino a razones geopolíticas de peso, según el informe de CEPA.
La Guerra Fría 2.0: El apoyo incondicional se inscribe en la renovada ofensiva de Trump contra la creciente influencia de la República Popular China en la región. Argentina es vista como el aliado más afín en América Latina, y el sostén busca sentar un precedente y consolidar posiciones estratégicas.
El Doble Mensaje de la Competitividad: El apoyo estadounidense no es gratuito. El objetivo de Trump es un dólar barato a nivel mundial para aumentar la competitividad de EE. UU. En el caso argentino, la ayuda viene acompañada de un mensaje: la combinación de un dólar “tranquilo” y la eliminación del tax holiday (baja de retenciones al agro) encarece la producción local, debilitando a la competencia directa de los farmers estadounidenses.
A pesar del apoyo contundente, la mayoría de los analistas duda que las ventas del Tesoro estadounidense se mantengan con la misma intensidad tras la elección. La discusión de fondo sobre el atraso cambiario y el déficit de Cuenta Corriente vuelve al centro del debate.
Tras la intervención de Bessent, el Índice de Tipo de Cambio Real Multilateral (ITCRM) retrocedió a la zona de 95. El contexto de estacionalidad negativa en la oferta de dólares es crítico, con USD 4.500 millones en vencimientos de bonos soberanos en enero.
Luego de la recesión actual, el informe sugiere que cualquier aceptación de un tipo de cambio más alto vendrá acompañada de un relajamiento del estrangulamiento monetario. Para reactivar el crédito y el crecimiento, el gobierno deberá desarmar las medidas de emergencia, permitiendo que la tasa de interés converja hacia niveles más razonables.
La clave radica en si el gobierno estará dispuesto a abandonar la fijación con forzar la baja del dólar, una condición necesaria para que el crédito pueda reactivarse.
A pocos días de las elecciones, los analistas de CEPA concluyen que la reacción del gobierno al resultado electoral será más relevante que el resultado en sí mismo, ya que sin una reestructuración del plan económico, cualquier victoria comprará muy poco tiempo.
Pocas cosas mas divertidas que hacer planes con gente querida y cerca de casa, la…
Mientras más de 2.500 alumnos disfrutaron de talleres ambientales durante enero, el Ministerio de Educación…
Llegando a febrero la ciudad tona impulso y continua desplegando ideas y planes para hacer,…
El ruido de los motores está por cambiar en el barrio. La Ciudad ha puesto…
En una ciudad que nunca se detiene, recuperar el hábito de caminar y reconocer el…
El Centro Cultural 25 de Mayo, ubicado en el corazón de Villa Urquiza, se consolida…