El fin de año en Buenos Aires se siente siempre igual: una mezcla frenética de cierres, balances y la promesa de que, ahora sí, el año que viene vamos a hacer todo lo que postergamos. Es en este torbellino donde la cultura se vuelve más que un simple plan de ocio; es un ancla, un recordatorio de que necesitamos espacios para el asombro y la reflexión. ¿Y si usamos estos primeros diez días de diciembre para recuperar esa capacidad de mirar, de escuchar y de preguntarnos cosas?

La ciudad despliega una agenda que parece diseñada para equilibrar el frenesí con el alma. Desde homenajes monumentales hasta ciclos que promueven la inclusión radical, este inicio de mes nos obliga a elegir entre la solemnidad del Teatro Colón y la crudeza del cine de culto en Recoleta.

El calendario de la Ciudad, que se extiende del 5 al 14 de diciembre, es generoso en recordatorios de nuestro legado. Por un lado, tenemos la muestra “Nacha Guevara: Aquí estoy”, una retrospectiva en el Museo Moderno que recorre seis décadas de una artista “total” cuya coherencia estética y política definió buena parte del arte argentino. Es una invitación a entender la densidad de su contribución a la cultura.

En simultáneo, la Casa de la Cultura se convierte en el epicentro de un fenómeno más comunitario con las exposiciones en el marco del centenario de la ONU: la muestra “80 años de la ONU, un mundo en clave Quino”. Esta exposición pone en diálogo el humor y la lucidez de Joaquín Salvador Lavado Tejón con valores universales como la solidaridad, la paz y la justicia, incluyendo los dibujos seleccionados de la convocatoria juvenil “Quino inspira, vos creás”. Preguntarnos qué nos enseñan Quino y Nacha sobre la Argentina de hoy, con tan solo caminar unas cuadras, es una manera de ejercer la ciudadanía cultural.

Pero el movimiento no es solo de retrospectivas. Este inicio de diciembre, lo vivencial y lo accesible toman el centro del escenario, y aquí es donde la agenda se pone verdaderamente porteña.

El Anfiteatro del Parque Centenario, ese espacio glorioso al aire libre, se carga de música gratuita. El viernes 5, la Banda Sinfónica de la Ciudad de Buenos Aires presentará un concierto especial de música de películas. Y al día siguiente, el sábado 6, la Orquesta del Plata nos llevará en un recorrido de tangos, valses y milongas con bailarines y la voz de Florencia Lazarte. La música es, sin duda, una de las grandes protagonistas; la Usina del Arte, por ejemplo, tendrá recitales de alumnos del Instituto Superior de Arte del Teatro Colón el domingo 7 y 14 a las 11:30 h. Para el público más tanguero, la Semana del Tango arranca formalmente el jueves 11 con la Orquesta del Conservatorio Manuel de Falla, aunque el espíritu tanguero ya está en el ambiente con clases de baile en el Museo Casa Carlos Gardel y la milonga dominical en el Centro Cultural 25 de Mayo, donde se presentará la Orquesta del Plata en vivo.

Lo que realmente llama la atención en esta agenda es la intencionalidad de la democratización y la inclusión, lo que conecta lo comunitario con lo tecnológico.

Mientras que el Teatro Colón celebra su legado con la Gala Centenario de su Orquesta y Coro Estables, dirigida por Beatrice Venezi, el Planetario Galileo Galilei se concentra en hacer que el cosmos sea accesible para todos. El sábado 6, dentro de la Semana de la Inclusión, el Planetario ofrecerá funciones adaptadas y distendidas, incluyendo Sonidos de la naturaleza, una experiencia sensorial para personas con discapacidad visual, y Una de piratas, en versión distendida para niños con condición del espectro autista (CEA) y sus familias. Además, el domingo 7 se ofrecerá el espectáculo De la Tierra al universo narrado en castellano, subtitulado e interpretado en Lengua de Señas Argentina (LSA) por personas sordas.

Esto no es solo una lista de eventos; es una declaración sobre quiénes somos como ciudad.

En Buenos Aires, podemos pasar de reflexionar sobre los límites éticos de la vida en la coproducción internacional I´m nowhere/Desvanecimiento en el Teatro San Martín a disfrutar de una comedia de enredo del Siglo de Oro (Las bizarrías de Belisa de Lope de Vega) ambientada en los aires pampeanos de nuestro siglo XIX en la Casa de la Cultura.

Esa capacidad de saltar entre el teatro clásico, la performance contemporánea de Maricel Álvarez en el Moderno, el cine blaxploitation con Coffy en Recoleta y un homenaje íntimo a Mercedes Sosa, nos recuerda que la cultura porteña no tiene una sola pared que la defina. No hay jerarquías: lo que importa es la experiencia que nos propone.

Antes de que las luces navideñas se enciendan oficialmente en la Casa de la Cultura el lunes 8, tenemos la oportunidad de sumergirnos en esta diversidad. La agenda está llena de propuestas gratuitas y accesibles, invitándonos a dejar de consumir la cultura pasivamente y a participar activamente en ella. ¿Cuál de estas invitaciones vas a aceptar para terminar el año con la mente más abierta y el corazón más resonante? La elección es tuya, y la ciudad te espera.

Jessica Gaglianone

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