Hay algo en la luz de estas tardes, un poco más mansa pero todavía intensa, que nos invita a dejar de ser transeúntes apurados para convertirnos en habitantes curiosos. A veces pienso que la ciudad no es solo un conjunto de edificios y calles, sino una conversación infinita que se nutre de lo que elegimos ver y escuchar. Esta semana, esa charla se vuelve especialmente literaria y musical, como si los fantasmas de nuestros autores favoritos decidieran salir a caminar con nosotros.

Me pregunto: ¿qué se siente al encontrarse con Cortázar en una biblioteca de barrio o al escuchar a la orquesta del Colón bajo las estrellas del Parque Centenario?. No se trata solo de “ir a un evento”, sino de habitar esos espacios que nos pertenecen y que, por un rato, nos permiten suspender el ruido del mundo para conectar con algo más profundo.

El cronograma de los encuentros: una hoja de ruta

Si algo define nuestra identidad porteña es esa capacidad de mezclar géneros y épocas sin prejuicios. Esta semana, del 12 al 18 de febrero, la agenda nos propone un viaje que va desde el blanco y negro del cine dorado hasta el jazz más contemporáneo.

Lunes 12: La nostalgia y el juego Arrancamos con una dosis de memoria. A las 17 h, el Museo del Cine nos propone el “Ciclo Wilenski”, una oportunidad para espiar la “era dorada” del cine argentino a través de la lente de quien supo captar la gracia de nuestras estrellas. Pero el plato fuerte es el homenaje a los 40 años sin Julio Cortázar. A las 19 h, en la Casa de la Lectura, el escritor Diego Paszkowski nos invita a Jazzuela: un cruce entre las páginas de Rayuela y esos estándares de jazz que tanto amaba el cronopio. ¿Se puede leer a Cortázar sin música? Probablemente no, y esta es la mejor forma de comprobarlo.

Martes 13: La otra ciudad Para los que disfrutan de las miradas inquietantes, la fotogalería del Teatro San Martín ofrece “República de Waires” de Claudio Larrea. No es la Buenos Aires de postal; es un mundo paralelo, misterioso e inefable que nos obliga a mirar con otros ojos lo que creemos conocer.

Miércoles 14 y Jueves 15: Amor, títeres y misterio El Día de los Enamorados tiene su propia mística. Si buscan algo distinto, el Museo Gardel propone un recorrido lúdico en familia para descubrir al “Zorzal” entre juegos y lunfardo. Para los que prefieren el teatro, el Grupo de Titiriteros del San Martín presenta una versión de Romeo y Julieta en el Museo Larreta donde el deseo y la rebeldía se cuentan a través de cuerpos y títeres.

Y si el plan es disfrutar de la música popular, el miércoles a las 20 h el Parque Centenario recibe a “Sandro x Nosotras”. Seis voces femeninas potentes, como Paula Maffia y Rosario Ortega, le pondrán el cuerpo a clásicos como Dame fuego o Pena. ¿Hay algo más colectivo que cantar a Sandro a cielo abierto?. El jueves, la fantasía se traslada a la Biblioteca Parque de la Estación con una sala de escape inspirada en Harry Potter para los más chicos.

Viernes 16 y Sábado 17: Del horror gótico a las distopías Llegando al fin de semana, la propuesta se vuelve más reflexiva. El viernes a las 16 h, el “Consultorio sentimental literario” en el Parque de la Estación recomienda libros para los dramas de la vida cotidiana. Para los que buscan analizar el futuro (o la falta de él), hay una charla sobre mundos distópicos en la Casa de la Lectura.

El sábado es el día del Gótico. En el CC San Martín, un seminario literario nos llevará desde el castillo de Otranto hasta Drácula, analizando por qué nos atrae tanto el terror y lo sublime. Y para cerrar la tarde con el alma llena, Daniel Melingo se presenta en la Usina del Arte con su recorrido por tangos y milongas, acompañado por Juli Laso como invitada especial.

Domingo 18: El gran cierre bajo las estrellas Como si todo lo anterior no fuera suficiente, el domingo nos regala dos momentos de excelencia musical. A las 11 h, la Usina del Arte ofrece música de cámara con el Eudokia Ensamble interpretando a Brahms. Pero la verdadera joya de la corona es a las 20 h: la Orquesta Estable del Teatro Colón se muda al Anfiteatro del Parque Centenario para un concierto gratuito y al aire libre. Escuchar clásicos populares en ese entorno es una de esas experiencias que nos recuerdan por qué amamos vivir acá.

¿Por qué esto importa?

Al final del día, que existan estos espacios donde la entrada es un derecho y no un privilegio —desde el cine sobre Cortázar en el Centro Cultural Recoleta hasta las funciones de Cyrano en el San Martín— nos habla de una ciudad que se resiste a ser solo un lugar de consumo. Nos dice que todavía necesitamos la belleza, el pensamiento crítico y el encuentro con el otro para sentirnos vivos.

¿Qué experiencia vas a elegir esta semana?. Mi invitación es a que se dejen llevar por la curiosidad. Quizás el secreto de este verano sea, simplemente, animarse a entrar en esa biblioteca, en ese museo o en ese parque y dejar que la cultura nos atraviese. La ciudad está servida. ¿Nos vemos ahí?.

Jessica Gaglianone

Recent Posts

Arte textil en el Sivori

Palermo en marzo tiene esa luz dorada que parece que se quiere quedar a vivir…

2 días ago

El cielo ya no es solo cosa de hombres: las voces que miran al infinito

Como mujer que entiende que el silencio es solo una pausa necesaria para tomar aire,…

2 días ago

A estudiar que es el refugio del alma

La ciudad tiene esa luz de marzo que empieza a estirarse, como si no quisiera…

2 días ago

La fe como gestión: ¿Se puede gobernar la Argentina sin una guerra mística?

¿Es posible administrar la Argentina desde la racionalidad pura o somos una sociedad tan dañada…

4 días ago

La inflación de los servicios: el bife y la boleta que la estadística no puede esconder

¿Se puede festejar un índice de precios que baja mientras la boleta de luz y…

4 días ago

El mes de la mujer en la legislatura

En un encuentro destinado a destacar y poner en valor el rol de las mujeres…

4 días ago