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Las Guardianas del Olvido: Alicia Reynoso y el Grito de las Mujeres que también fueron Malvinas

Este 2 de abril, mientras las banderas flamean a media asta y el silencio envuelve las plazas de todo el país, el aire trae consigo una memoria que, durante décadas, permaneció en las sombras. Hoy no solo recordamos el valor de los soldados que dieron su vida en las islas; hoy la historia se completa con el rostro, las manos y la voz de quienes sanaron en medio del espanto: las veteranas de guerra.

Alicia Reynoso, enfermera de la Fuerza Aérea, es una de esas protagonistas que debió librar dos batallas: una contra el dolor de la guerra en 1982 y otra, mucho más larga, contra el olvido y el ninguneo impuesto por la propia sociedad.

Ni “Floreros” ni Voluntarias: Militares en Acción

Aquel abril de 1982, Alicia aterrizaba en Comodoro Rivadavia. Tenía apenas 24 años y un uniforme que honraba con profesionalismo. A diferencia de lo que muchas veces se intentó relatar, ella no era una civil con buena voluntad; era personal militar cumpliendo una orden de guerra.

“A nosotras nos ordenaron marchar como a todo militar y nadie fue voluntaria. Hicimos lo que teníamos que hacer desde nuestra profesión: asistenciales en tiempo de paz y operativas en tiempo de guerra. No nos romanticen, no me pongas de florero, tampoco me pises”, enfatiza Alicia con una firmeza que desarma cualquier intento de minimizar su rol.

En el Hospital Reubicable de la Fuerza Aérea, Alicia y sus trece compañeras se convirtieron en el primer eslabón de vida para los combatientes que regresaban del frente.

“Leones de 18 años”: Sanar el Cuerpo y el Alma

El trabajo en el hospital era una carrera contra el tiempo y la muerte. Las enfermeras recibían a los soldados que llegaban en las evacuaciones aeromédicas, jóvenes marcados por el frío extremo y el hambre.

“Yo les digo ‘leones de 18 años’. Llegaban con mucho dolor en el cuerpo, pero también en el alma. Bajaban llamando a su mamá. La Fuerza Aérea estuvo muy acertada en poner a las mujeres ahí, porque fuimos la imagen que ellos necesitaban ver: fuertes, empoderadas, pero brindándoles amor y contención”.

Para esos soldados, Alicia y sus compañeras eran un olor diferente, una voz de esperanza y el último puente con su hogar. Sin embargo, ellas mismas debían ser rocas: “No nos dejaban llorar. Teníamos que tener fortaleza ante el soldado que llegaba. Cuando se iba el avión, nos juntábamos en un box del hospital a llorar o a contenernos entre nosotras”.

La Lucha contra el Silencio y la Violencia

El fin de la guerra no trajo la paz para las enfermeras. El regreso fue un “borrón y cuenta nueva” forzado. Se les ordenó no hablar, olvidar lo visto, y durante décadas fueron “NN en la historia”. Alicia relata con dolor cómo, al intentar visibilizar su experiencia años después, sufrió agresiones incluso de sus propios pares.

“Fui agredida, fui violentada, fui echada de desfiles por veteranos diciéndome que era una mentirosa o una trucha. Me rayaron la casa y el auto. Y eso no fue en el 82, fue hace poquitos años, cuando empecé a hablar”.

A pesar de las trabas, el reconocimiento judicial y social ha comenzado a llegar. Para ella, el hecho de que hoy se nombre a las “veteranas” en los actos oficiales es un orgullo que “le traba la lengua” de la emoción, no por una cuestión económica, sino por la dignidad de la verdad.

Un Homenaje a la Memoria Completa

Hoy, a través de libros como “Crónicas de un olvido” y documentales como “Nosotras también estuvimos”, la historia de Alicia Reynoso y las enfermeras de Malvinas finalmente sale a la luz. Este 2 de abril, el homenaje es para todos: para los 649 héroes que custodian las islas y para las mujeres que sostuvieron la vida cuando todo era oscuridad.

Alicia cierra con una lección de paz para las nuevas generaciones:

“En una guerra nadie gana. Ni los que se dicen vencedores, ni los vencidos. Ni una sola vida justifica la muerte para ganar algo. Mi lucha es para que estemos vivas las 14, que tengamos voz y presencia. Estuvimos cuando la Patria estaba en peligro y nos llamó”.

Que este 2 de abril sirva para abrazar la memoria completa. Porque Malvinas también se escribió con nombre de mujer.

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