Carne por las nubes: la tormenta perfecta que vacía la heladera

¿Cómo se explica que en el país de las vacas el precio del asado vuele tres veces más alto que la inflación general? Cuando las pizarras de las carnicerías se mueven a una velocidad que el bolsillo no alcanza, la respuesta oficial suele ser “el mercado”, pero detrás de ese concepto se esconde una combinación de desidia estructural, caminos de barro y un guiño de Donald Trump que terminó de complicar el plato de los argentinos. ¿Es un reequilibrio técnico o el resultado de años de mirar para otro lado mientras el stock ganadero se desangraba?,.
La carne contra el IPC
Los números fríos de 2025 y el arranque de 2026 exponen un desfasaje que asusta: mientras la inflación general (IPC) se ubicó en el 31,5%, el valor promedio de la carne vacuna trepó por encima del 65%, llegando incluso al 69,8% según mediciones del IPCVA. No fue un aumento parejo: los cortes que sostienen la mesa popular fueron los más castigados. La paleta subió un 69,6%, la nalga un 68,4% y el cuadril un 66,3%.
Lo más preocupante para el vecino de a pie es la dinámica reciente: desde octubre de 2025, los precios minoristas —los que pagamos en el mostrador— empezaron a correr más rápido que los mayoristas, ensanchando una brecha que recién en los primeros meses de 2026 empezó a mostrar un nuevo cambio de tendencia, aunque siempre con el consumidor final perdiendo por goleada.
Cálculo político y falta de previsión
¿Por qué llegamos a este punto? Hay tres factores que se cruzan y que revelan una falla de gestión profunda. Primero, el stock: durante el bienio 2024-2025 nacieron 700.000 terneros menos que en el período previo. No es solo el clima; la sequía de 2023 obligó a los productores a liquidar vientres para no quebrar, y el Estado brilló por su ausencia a la hora de amortiguar ese shock,. Se comieron las reservas del futuro para salvar el presente.
Segundo, la infraestructura del siglo pasado. El exceso de lluvias en 2025, lejos de ser una bendición, se convirtió en una trampa por el pésimo estado de los caminos rurales. Si el camión no sale del campo porque el barro lo impide, la oferta cae y el precio sube. Es un costo logístico invisible que termina pagando el que compra 500 gramos de picada común,.
Tercero, el factor externo. La demanda internacional —especialmente desde EE. UU., China y Corea— está en su pico. La decisión de Donald Trump de ampliar el cupo de importación de carne argentina a 100.000 toneladas para 2026 es una excelente noticia para el sector exportador, pero genera una presión alcista inevitable sobre el mostrador interno,. El novillo pesado tiene precio de exportación y eso arrastra a todas las categorías que consumimos en Buenos Aires.
Consecuencias y ganadores
El gran mito que cae con este análisis es el del maíz. Si bien el insumo subió un 19% interanual, su incidencia real en el costo de la hacienda es de apenas un 8%,. Por lo tanto, echarle la culpa al precio de los granos es una simplificación cómoda. Los verdaderos ganadores son los sectores orientados al mercado externo, que hoy encuentran incentivos imbatibles para despachar cortes pesados afuera, mientras el consumo doméstico se ajusta por precio ante una oferta cada vez más acotada,.
Lo que falta en la narrativa oficial y empresarial es la responsabilidad por la caída del rodeo. El informe es claro: hubo una “ausencia de políticas públicas orientadas a estimular la producción” y a recomponer el stock tras los desastres climáticos,. Se dejó al productor solo frente a la sequía y ahora el consumidor paga el costo de esa orfandad estatal con un asado que subió un 59,6% en un año,.
La pregunta que queda flotando es si el gobierno intervendrá para desacoplar el precio internacional del local o si el asado pasará a ser definitivamente un artículo suntuario. Hay que monitorear de cerca el flujo de exportaciones hacia EE. UU. en los próximos meses; si el cupo se llena rápido, la presión sobre la carnicería del barrio no va a aflojar. La brecha entre los precios mayoristas y minoristas será el termómetro de quién está ganando en el medio de esta tormenta de precios,.
