Puntos porteños

¿A dónde vamos cuando el asfalto quema?: El refugio de la cultura porteña en enero

¿Vieron esa sensación de extrañeza que tiene Buenos Aires en enero? El ritmo baja, el sol pega fuerte sobre las veredas y, de pronto, parece que somos dueños de una ciudad que se vacía pero que, al mismo tiempo, respira distinto. Muchas veces caemos en el error de pensar que todo se detiene hasta marzo, pero ¿qué pasa con quienes nos quedamos? ¿A dónde vamos a buscar ese aire fresco que no solo tiene que ver con la temperatura, sino con el estímulo de una buena historia o una muestra que nos dispare nuevas preguntas?,.

Este año, la respuesta está en los espacios que habitamos todos los días pero que pocas veces miramos con la calma que da el verano. La Ciudad no cierra sus puertas; al contrario, museos, bibliotecas y centros culturales se convierten en verdaderos refugios creativos para enfrentar el calor. Es una invitación a dejar de ser transeúntes apurados para convertirnos en visitantes de nuestra propia casa, aprovechando que el tiempo en enero parece tener otra consistencia.

Lo primero que aparece en el radar son los MuseosBA, que mantienen sus horarios habituales: de lunes a viernes de 11 a 19 h, y los fines de semana extendiéndose hasta las 20 h. Hay algo casi ritual en entrar a la Casa Carlos Gardel a pensar el tango, o perderse en la memoria urbana que propone el Buenos Aires Museo. Y un dato que siempre viene bien recordar para que la cultura sea realmente un encuentro de todos: los miércoles la entrada es sin costo. Es el día ideal para armar un circuito que nos lleve del arte colonial del Fernández Blanco a la modernidad del Sívori, pasando por las tradiciones del José Hernández.

Pero si buscamos algo que nos mueva el cuerpo y la cabeza, el Museo Moderno es la parada obligada. Allí, la propuesta no es solo observar, sino participar en experiencias que cruzan el teatro, el movimiento y la creación colectiva, con talleres que dialogan con figuras como Nacha Guevara o Dalila Puzzovio. Es ese tipo de espacio que funciona como un alivio creativo, donde los niños y las familias pueden jugar con la colección y entender que el arte no es algo estático, sino algo que nos sucede.

Para quienes prefieren el pulso de la historia cotidiana, la Casa de la Cultura despliega una agenda que es puro afecto porteño. Carlos Cantini nos invita a recorrer los rituales de los bares en sus crónicas de la Buenos Aires diaria, mientras que el ciclo “Tertulias líricas” lleva la ópera a un formato íntimo de café concert. ¿Y por qué no animarse a la Milonga de campeones o a un taller de yoga y meditación en un entorno patrimonial?. Se trata de habitar estos edificios imponentes no como monumentos lejanos, sino como lugares de bienestar y encuentro comunitario.

El Centro Cultural Recoleta, por su parte, sigue siendo ese imán que nos atrae con propuestas potentes y gratuitas. Este verano, el foco está puesto en figuras que marcaron nuestra cultura, como el pintor Carlos Gorriarena o el universo del escritor Carlos Busqued, reconstruido a partir de sus objetos personales. También hay lugar para el impacto visual de Rocambole y las instalaciones de artistas seleccionados por convocatoria pública, recordándonos que el Recoleta es, ante todo, un espacio de visibilidad para lo nuevo.

¿Y qué pasa con el silencio y la lectura? La Red de Bibliotecas Públicas funciona con horarios especiales de verano, ofreciendo un oasis de tranquilidad para quienes necesitan escapar del ruido. Desde la clásica Miguel Cané hasta la Biblioteca Parque de la Estación, los libros nos esperan para ese viaje que no necesita valijas,. Incluso el BiblioSubte mantiene sus puertas abiertas para quienes circulan por la red.

Personalmente, me parece que lo más valioso de esta agenda es la posibilidad de redescubrir nuestro patrimonio desde otro lugar. Subir a la Torre Monumental (que también es gratuita los miércoles), escuchar músicas patrimoniales al aire libre en la Casa del Virrey Liniers, o participar en una charla sobre paleontología urbana en el Sitio Arqueológico La Cisterna son experiencias que nos reconcilian con el territorio que pisamos.

Ir a un museo o sentarse en una biblioteca en enero no es solo un plan de ocio; es una forma de entender quiénes somos como porteños. Nos dice que valoramos lo colectivo, que nos importa nuestra historia y que, aun cuando el asfalto quema, siempre hay un patio, una sala o un libro dispuesto a refrescarnos la mirada.

La invitación está hecha. La ciudad está ahí, abierta y dispuesta para la curiosidad. Quizás este verano el mejor viaje sea simplemente caminar unas cuadras y entrar a ese museo por el que pasamos siempre, pero al que nunca le dedicamos el tiempo que se merece. ¿Nos vemos ahí?.


Información útil para tu recorrido:

  • MuseosBA: Lunes a viernes de 11 a 19 h; sábados, domingos y feriados de 11 a 20 h (Cerrado los martes).
  • Entrada gratuita: Miércoles en MuseosBA y Torre Monumental,.
  • CC Recoleta: Martes a viernes de 12 a 21 h; sábados y domingos de 11 a 21 h.
  • Bibliotecas: La mayoría abre de lunes a viernes de 10 a 17 h.

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