Patrimonio, historia de todos

Buenos Aires está celebrando su pasado y su identidad con la Segunda Semana del Patrimonio, un evento que ha duplicado su convocatoria inicial y que ofrece hasta el 16 de noviembre más de 100 espacios e instituciones abiertas para descubrir los bienes culturales materiales e inmateriales de la Ciudad. La iniciativa, organizada por el Ministerio de Cultura porteño bajo el marco de la Ley 1227, busca investigar, preservar y transmitir la herencia cultural porteña, coincidiendo su realización entre el 10 de noviembre (Día de la Tradición) y el 16 de noviembre (Día Internacional del Patrimonio Mundial).
El foco de esta edición está puesto en llevar el patrimonio directamente al vecino, con una programación diversa que incluye charlas, recorridos, talleres, exposiciones y visitas guiadas, todas sin costo. Se ofrecen actividades que van desde observaciones con telescopios históricos hasta accesos a lugares de trabajo de especialistas y zonas que habitualmente permanecen cerradas al público en edificios patrimoniales, sitios arqueológicos y museos.
Archivos y Barrios: La historia que se activa
Una de las grandes novedades que la Ciudad introduce este año es la Primera Jornada de Archivos Abiertos, que se lleva a cabo el jueves 13 de noviembre. Esta jornada especial permite visitar las reservas de instituciones públicas y privadas fundamentales para la historia del país, como el Archivo General de la Nación, la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el Archivo y Biblioteca de la Ciudad de Buenos Aires, y el Centro de Estudios Espigas, entre otros.
La Semana busca activamente poner en valor las tradiciones y los imaginarios, extendiéndose por toda la geografía porteña. En el sur, se destacan los circuitos por La Boca y Barracas, incluyendo navegaciones por el Riachuelo coorganizadas con Gobernanza Metropolitana. Específicamente, el Sitio Arqueológico Barraca Peña (Av. Pedro de Mendoza 3003) se presenta como un “nodo de memoria activa”. Allí se realizará una caminata el viernes 14 a las 10 h, y el sábado 15 a las 9.45 h, un “Desayuno Arqueológico” que inaugurará la nueva museografía y compartirá curiosidades de recientes excavaciones.
Otros espacios que ofrecen aperturas inusuales son la Escuela Taller de Patrimonio (Alsina 963), que entre el lunes 11 y el jueves 13 permite conocer los talleres de restauración, luthería y vitraux. Los maestros de esta escuela coordinarán actividades en el Taller SBASE, enfocadas en la restauración del vagón Preston. Además, se incluyen recorridos por sitios técnicos y de diseño como el Atelier Bonet (Paraguay 894), un testimonio temprano del racionalismo de Le Corbusier en Buenos Aires, con una visita exclusiva el miércoles 12 a las 17 h.
De museos a la calle: El cierre de la Semana
Entre las múltiples propuestas, los vecinos pueden conocer los archivos y colecciones internas de diversas instituciones. Por ejemplo, el Museo Benito Quinquela Martín compartirá sus reservas el jueves 13 a las 16 h, y el Museo de la Aduana exhibirá ejemplares manuscritos del tomo “Comercio, Navegación, Intercambio de Aduanas de 1580 a 1811” el jueves 13 a las 15 h. También se realizarán visitas a fondos privados como el documental Historia de la Publicidad argentina/Raúl Manrupe, y al recientemente reabierto Museo Expresionista Valladares.
Para quienes buscan un encuentro con lo más tradicional de la identidad porteña, la Casa del Historiador ofrece charlas sobre conservación de papel y la presentación del libro Sebastián Piana en Tinta Roja el viernes 14. El Museo de Arte Popular José Hernández (MAP) cerrará su participación con una kermesse criolla el domingo 16 a las 18 h.
La Segunda Semana del Patrimonio culminará el domingo 16 de noviembre con la celebración del 55° aniversario de la Feria de San Pedro Telmo en Plaza Dorrego, con música, arte, desfiles de disfraces de época y el baile tradicional de los puesteros. La convocatoria a más de 100 instituciones, casi el doble que en la primera edición, reafirma la misión de la Ley 1227: proteger y acrecentar la identidad cultural de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires a través de la participación y la divulgación.
La duplicación en la participación institucional en esta segunda edición subraya que la mejor manera de salvaguardar el pasado es, como indica el espíritu de Barraca Peña, reconociendo que la historia no está enterrada, sino latente, construida por fragmentos y la acción comunitaria.
